
Can Casellas es la segunda casa más antigua de Tordera: una masía documentada desde el año 1283, en el Veïnat de Sant Jaume, dentro del entorno del Parc del Montnegre i el Corredor.
Su esencia nace de la voluntad de preservar el carácter de la masía original y ofrecer un lugar donde tradición, naturaleza y hospitalidad se unen para crear experiencias únicas. La historia del edificio no es un detalle decorativo: es el alma de la casa.
Se levanta la masía en el Veïnat de Sant Jaume, junto al camino de Tordera. Muros de piedra de más de un metro, arquitectura catalana pura: la casa que hoy ves es, en esencia, la misma.
Generaciones de campo, cosechas y celebraciones familiares entre estas paredes. La masía sobrevive a todo lo que pasa por delante — y en Cataluña, en 700 años, pasa de todo.
La casa se restaura por completo respetando la arquitectura tradicional catalana: la piedra original a la vista, la madera, los volúmenes. Toques de modernidad, alma intacta.
Can Casellas vive dedicada a la gastronomía y a la celebración: cocina catalana de temporada, huerto propio detrás de la masía y un jardín que cada fin de semana ve celebrar algo que merece ser recordado.
Salas interiores con los muros originales, un jardín arbolado con rincones que parecen puestos ahí por un director de cine, barricas, un carro antiguo y la calma del Montnegre alrededor.
Detrás de la masía, el huerto: de ahí salen, en temporada, los calçots y parte de la verdura que llega a tu plato.
El trato de una casa de pueblo: por el nombre, con calma y con memoria de lo que te gustó la última vez.
Nuestra manera de entender el oficio: que entres como visita y salgas como familia.
Respeto por la cocina catalana y por la casa que la acoge. Lo antiguo no se disfraza: se cuida.
En cada servicio y en cada celebración — desde la flor de la mesa hasta el plan B por si llueve.
Una experiencia de verdad, de tierra y de buena comida. Sin decorados: la masía es real, y se nota.